Telas y diseños inteligentes en Taiwán, por Oscar CHUNG

FORMA Y FUNCIÓN

Una prenda de vestir inteligente producida por AiQ Smart Clothing Inc. La empresa declaró que las ventas de telas inteligentes solo generan una fracción de sus ingresos, y que continúa explorando nuevas fronteras. (Foto de Chin Hung-hao)

Los versátiles textiles fabricados en Taiwan ofrecen mayor comodidad y facilitan los estilos de vida más saludables.

Todos los años desde 1997, la Exhibición de Aplicaciones Textiles Innovadoras de Taipei (TITAS, siglas en inglés) ha mostrado las últimas telas y tecnologías del sector que ofrece Taiwan. La más reciente edición, realizada en octubre de 2017, se centró en gran medida en materiales que son multiusos, inteligentes y fabricados de manera ecológica. “Los nuevos textiles hechos por fabricantes taiwaneses están diseñados para funcionar de manera adecuada al aire libre, transpirables, impermeables, y capaces de brindar protección de los rayos ultravioletas”, señaló Justin Huang, presidente de la Federación de Textiles de Taiwan (TTF, siglas en inglés), la asociación industrial que organiza la TITAS. “Los productos también emplean tecnologías cada vez más avanzadas, como resultado de las asociaciones entre las industrias textil y electrónica”, manifestó Huang.

Taiwan es el centro mundial de producción de las telas funcionales. Según Huang, más del 70 por ciento de todos los productos para actividades al aire libre que se venden alrededor del mundo son hechos con materiales producidos en fábricas taiwanesas. Las empresas locales, que no se quedan dormidas en los laureles, continúan realizando avances con nuevos productos que ofrecen más y mejores opciones a los consumidores de prendas de vestir. La mayor frecuencia e intensidad de los eventos climatológicos extremos también es otro factor en el constante avance hacia textiles funcionales mejorados. “Las compañías taiwanesas están constantemente mejorando sus productos a fin de garantizar que los consumidores estén cómodos ya sea que llueva, granice o haga sol”, señaló Fang Kwo-hwa, jefe de la Sección de Telas y Prendas de Vestir en el Departamento de Productos del Instituto de Investigaciones Textiles de Taiwan (TTRI, siglas en inglés).

Las fábricas de GFun Industrial Corp. en la norteña ciudad de Taoyuan utilizan revestimiento de microporos y tecnología de laminación en sus telas empleadas en productos de 50 marcas internacionales. (Foto de Chin Hung-hao)

A finales de 2017, Research N Reports, una firma de análisis de mercado con sede en Estados Unidos, evaluó el consumo mundial de telas funcionales en unas 34 millones de toneladas para ese año, añadiendo que esta cifra podría aumentar a 57 millones para el año 2027. “La industria textil local se beneficiará de las tendencias recientes, y su futuro dependerá en gran medida de la investigación y desarrollo realizada por las organizaciones como el TTRI”, declaró Fang. Otra de estas instalaciones es el Laboratorio para Investigaciones Químicas y de Materiales del Instituto de Investigaciones sobre Tecnología Industrial, una entidad patrocinada por el Estado. Esta se enfoca en cómo otorgar propiedades especiales a las telas, mientras que el departamento de Fang tiene la responsabilidad de incorporar esas innovaciones al diseño de ropa.

Empresas tales como GFun Industrial Corp., sita en la norteña ciudad de Taoyuan en Taiwan, también desempeñan un papel significativo en el progreso de la industria textil de la nación. La compañía, fundada en 1999, mejora las materias primas usadas por docenas de marcas internacionales como Jack Wolfskin y The North Face, utilizando su recubrimiento de microporos y tecnología de laminación para hacer telas impermeables y al mismo tiempo transpirables. “Muchas empresas pueden hacer telas impermeables, pero no es fácil dejar pasar la humedad producida por el cuerpo a través de la misma tela”, explica Daniel Jong, subdirector de GFun. Los tratamientos que su compañía ha creado son líderes en la industria. National Geographic Channel cedió una licencia en 2017 a GFun para diseñar, producir y vender la ropa con su marca en Taiwan.

Según Jong, quien supervisa el departamento de investigación y desarrollo, uno de los mayores retos para la industria textil es desarrollar procesos de producción ecológicos sin sacrificar las propiedades funcionales. Por ejemplo, los solventes han sido empleados desde hace mucho tiempo por empresas como GFun, y hallar alternativas a estos químicos perjudiciales para el medio ambiente es un proceso costoso y que requiere de mucho tiempo. “Algunos solventes son reciclados y reutilizados, y otros son tratados antes de ser descartados. Sin embargo, la mejor solución, en cuanto a la protección medioambiental, es no usar solventes”, añadió Jong. Para resolver este asunto, su firma ha pasado siete años tratando de crear un método que reemplace sus prácticas de uso intensivo de solventes sin reducir la funcionalidad. “Nuestro equipo de investigación está ahora bastante cerca de esa meta, y GFun ya está eliminando gradualmente los solventes”, aseveró Jong.

Hilos de alta tecnología

Así como los productos textiles son cada vez más cómodos y ecológicos, también se están volviendo más inteligentes gracias a la cooperación industrial con el sector electrónico. Según Shen Chien-lung, jefe del Departamento de Productos del TTRI, los desarrolladores de ropa inteligente tienen como objetivo dos grupos de usuarios: los entusiastas del deporte y los destinatarios de atención médica. Esto significa que este sector emergente requiere de los recursos de varios campos. De los 12 miembros en su sección, solamente uno estudió textiles, señaló Shen, quien es ingeniero biomédico de formación.

La sala de exhibición de Tex-Ray en su sede principal en Taipei muestra telas funcionales y productos inteligentes. (Foto de Chin Hung-hao)

La primera incursión de Taiwan en esta frontera entre múltiples industrias comenzó en el TTRI a principios de la década del 2000. Shen notó que en esa época, el próspero sector de los textiles inteligentes no recibía mucha atención debido al tema de rendimiento. Sin embargo, gracias a los últimos avances, “todas las principales compañías están esforzándose por desarrollar textiles inteligentes y tienen que innovar para mantenerse al día”, señaló Shen.

Esta tendencia se reflejó en la fundación en abril de 2017 de la Alianza de Textiles Inteligentes de Taiwan, un grupo compuesto por más de 40 empresas, que abarcan desde compañías textiles hasta de productos electrónicos. Uno de los miembros principales, Tex-Ray Industrial Co., con sede en Taipei, es un fabricante bien establecido de textiles funcionales y generalmente se considera uno de los pioneros más ambiciosos del sector.

Dicha compañía incursionó en este sector industrial en 2001 a través de su subsidiaria King´s Metal Fiber Technologies Co., que se encargó de desarrollar hilos conductivos para transmitir información biométrica. En 2009, Tex-Ray estableció AiQ Smart Clothing Inc. con el propósito de combinar materiales funcionales con aparatos electrónicos incorporados a fin de procesar los datos del usuario. Hasta ahora, la compañía matriz ha invertido unos 10 millones de dólares estadounidenses en su empresa de ropa inteligente. Además, se ha asociado con firmas de industrias relacionadas como JoiiUp Technology Inc., creador de una aplicación móvil que recolecta y presenta la información captada mediante la ropa del usuario. El producto se puso en el mercado con la marca AiQ en 2016, con la compañía convirtiéndose en la marca de ropa inteligente más reconocida en Taiwan, según Shen.

Tony Lin, gerente del Departamento de Investigación y Desarrollo, y Mercadotecnia de Tex-Ray, declaró que las ventas de ropa inteligente son actualmente las más prósperas en el área de deportes. “Mediante el análisis de las señales biométricas, los atletas profesionales y los aficionados cotidianos pueden mejorar su desempeño y calibrar la eficiencia de cada sesión de ejercicio o entrenamiento. En cuanto a la seguridad, la ropa inteligente puede incluso dar una señal de alerta al usuario cuando el ejercicio que realiza es demasiado intenso”, agregó Lin. La tecnología para detectar el ritmo cardiaco es la más madura; sin embargo, aquellas para calcular la presión sanguínea, la temperatura corporal y los niveles de oxígeno en la sangre son cada vez más sofisticadas.

Las fibras de metal hechas de acero inoxidable son parte integral de las telas inteligentes de Tex-Ray. (Foto de Chin Hung-hao)

Componentes vitales

Los textiles inteligentes están mejorando constantemente en la precisión para detectar señales y la posibilidad de ser lavados, señaló Lin, y están comenzando a desempeñar un papel mayor en la atención médica. En diciembre de 2015, Tex-Ray se convirtió en una de las primeras compañías en Taiwan que ingresó a este campo cuando sus prendas de vestir fueron introducidas en un asilo de ancianos administrado por el Hospital Min Sheng en la norteña ciudad de Taoyuan en Taiwan.  Los miembros del personal en estas instalaciones usan ropas inteligentes para monitorear mejor y brindar tratamiento a los residentes. Esta tecnología también ayuda a mejorar los tiempos de respuesta a situaciones de emergencia o cuando se detectan anomalías.

El gran potencial de los textiles inteligentes no ha pasado desapercibido por empresas con visión de futuro como Far East New Century Corp. El conglomerado textil firmó memorandos de entendimiento durante la TITAS del año pasado con Valmed SA, un suministrador de servicios de salud con sede en Suiza, y L. L. Bean Inc., una compañía estadounidense de prendas de vestir y equipos para actividades al aire libre. El primero de estos acuerdos consagra un esfuerzo conjunto para desarrollar soluciones textiles inteligentes a fin de prevenir o tratar la distrofia muscular, mientras que el otro se centra en los esfuerzos por producir una línea de ropa de alta tecnología dirigida a esquiadores.

Lin señaló que las ventas de prendas de vestir inteligentes, cuyo costo de producción y precio de venta son elevados, aún representan solo una fracción de los ingresos de su compañía. Shen manifestó que aún hay oportunidades para continuar realizando esfuerzos en Taiwan a fin de desarrollar este segmento; sin embargo, las empresas y organizaciones locales están tratando de hacer el entorno más favorable al crecimiento. El jefe de sección del TTRI citó las medidas de los sectores público y privado a fin de formular estándares y especificaciones industriales para las telas inteligentes como un paso integral en el desarrollo del sector.

Según Fang, cuanto más versátiles quiere hacer sus productos esta industria, más retos encararán los investigadores de textiles. “Cuando se agregan componentes electrónicos a las prendas de vestir, hay que asegurarse de que sigan siendo ligeras y transpirables”, explicó Fang, añadiendo que “siempre hay nuevas fronteras que explorar”.