Comunicado de la Embajada de la República de China (Taiwán)
La Embajada de la República de China (Taiwán) en Guatemala reafirma que la República de China (Taiwán) es un país soberano e independiente, y que no está subordinada a la República Popular China. Este es el status quo en el Estrecho de Taiwán y un hecho objetivo reconocido por la comunidad internacional. Por lo tanto, esta Embajada rechaza enérgicamente las declaraciones erróneas que afirman que “Taiwán es parte de China” y que “la cuestión de Taiwán es un asunto interno de China”, las cuales se apartan gravemente de la realidad.
La Embajada reitera que la República de China (Taiwán) es un Estado soberano e independiente, y que nunca ha estado subordinada a la República Popular China, gobernada por el Partido Comunista de China. Cualquier intento de tergiversar el estatus soberano de Taiwán constituye un acto de intimidación que socava la paz y la estabilidad internacionales, y no puede alterar el status quo en el Estrecho de Taiwán, reconocido a nivel mundial. China no tiene derecho a interferir, amparándose en su autoproclamado “principio de una sola China”, en las decisiones soberanas de otros países respecto a sus relaciones con Taiwán, ni en los intercambios normales entre países democráticos.
Taiwán ha mantenido durante largo tiempo una cooperación concreta y verificable con los países de América Latina en áreas como salud pública, infraestructura, agricultura, educación, tecnología y formación de recursos humanos, cuyos resultados benefician directamente a las sociedades y a los pueblos locales. Dichas formas de cooperación no están sujetas a coerción política ni implican intercambios basados en endeudamiento o condiciones opacas, lo cual cuenta con el reconocimiento y el juicio objetivo de la comunidad internacional.
Taiwán continuará profundizando su cooperación con sus aliados y países de ideas afines, bajo los principios de democracia, transparencia y buena voluntad, con el fin de contribuir a la estabilidad regional y al bienestar de los ciudadanos. Cualquier intento de restringir los intercambios internacionales mediante amenazas, presiones o narrativas unilaterales está destinado a fracasar y no obtendrá el respaldo de la comunidad internacional.