Taipei, 8 de Agosto.- Los taiwaneses que deseen tomar partido en organizaciones internacionales se enfrentan a un enorme obstáculo llamado política Una Sola China, que China utiliza para impedir su participación, publicó en un amplio reportaje el portal de "Global Voices".
Así que, ¿qué es exactamente? En breve, la política Una Sola China significa que hay tan sólo un estado llamado «China». Pero hay dos países en el mundo que llevan ese nombre, la República Popular de China (PRC, por su nombre en inglés), y la República de China (ROC, por su nombre en inglés), por lo que la comunidad internacional debe escoger entre ambas.
El gobierno de ROC, que es el nombre oficial de Taiwán, gobernó los territorios de China continental y Taiwán de 1912 a 1949, cuando perdió la guerra civil del país ante las fuerzas de comunistas de la PRC. Subsecuentemente, la ROC llevó su capital a Taipéi. Sin embargo, siguieron representando a China en Naciones Unidas hasta 1971, cuando el ente internacional los obligó a ceder su asiento a la PRC (Resolución 2758).
Desde entonces, la PRC ha aprovechando su influencia en el mundo para aislar a los taiwaneses basándose en la política «Una Sola China».
Con el paso de los años, más y más taiwaneses preferirían tener una China y una Taiwán en lugar de dos Chinas o una China unificada. En cualquier caso, la PRC está decidida a adueñarse de Taiwán en el futuro cercano, por lo que se oponen a todo movimiento que formalice el autogobierno de Taiwán. Pekín incluso prefiere que Taiwán use el nombre de República de China ya que así pueden entonces acusar a cualquier país que apoye la independencia de Taiwán de interferir en los asuntos internos de China.
La PRC se ha convertido en una considerable superpotencia a través de su crecimiento económico y militar de las últimas décadas, y el país ha utilizado su influencia global para ahogar aun más a Taiwán. Por ejemplo, la doctora china Margaret Chan fue directora general de la OMS de 2006 a 2017. En 2010 reafirmó el Memorándum de Entendimiento entre la OMS y la PRC, documento firmado en 2005, que decía que se requiere la aprobación de Pekín para la inclusión de Taiwán en las actividades de la organización. Más aun, la doctora Chan pidió específicamente que se llamara a Taiwán una provincia de China.
Además, Fang Liu, que pasó a ser secretario general de la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) en 2015, y Meng Hongwei, elegido como presidente de la INTERPOL en el 2017, son dos chinos más en puestos de alto rango en organizaciones internacionales.
Por eso, no sorprenden las solicitudes de la ROC para unirse a la Asamblea Mundial de la Salud, la ICAO y la INTERPOL en 2016 y 2017 fuesen todas rechazadas a pesar del apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. Además, se expulsó a periodistas taiwaneses de la ICAO, y se dijo a representantes de ONG taiwanesas que no se permitía que los taiwaneses se unieran a la Asamblea Mundial de la Salud, ni siquiera con un pase de invitado válido.
«Los 23 millones de personas de Taiwán no deberían estar ausentes»
A pesar de la tremenda presión de China, los taiwaneses siguen encontrando formas de mantenerse involucrados en el panorama internacional. Taiwán ha participado en los Juegos Olímpicos desde 1984, en la Cooperación Económica Asia-Pacífico desde 1991, y en la Cooperación Comercial Mundial desde 2002. Y en 2016, la Asociación de las Naciones del Sudeste de Asia acogió su primer diálogo comercial oficial.
En los eventos arriba citados, Taiwán participa como entidad deportiva y económica, respectivamente, puesto que no está reconocido como un estado. Los taiwaneses esperan que en un futuro también puedan participar en otros escenarios, como entidad de la salud (en la OMS) y cultural (en la UNESCO).
En 2003, por ejemplo, tras la tras el brote del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) en China, Hong Kong y Taiwán, varios países apoyaron la solicitud de Taiwán para participar en la Asamblea Mundial de la Salud. En respuesta, el diplomático de China, Sha Zukang, dijo durante el debate que no había necesidad ya que China se estaba encargando de los problemas de salud en Taiwán.
La realidad, sin embargo, fue que durante el brote, eran los Centros de Control de Enfermedades de Estados Unidos, no de China, los que enviaron a sus expertos a Taiwán para conectar a los taiwaneses con los funcionarios de la OMS. Yu-Chen Tsai asistió a la Asamblea Mundial de la Salud en 2003, cuando era el vicepresidente de asuntos internos en la Federación Internacional de Estudiantes de Medicina.